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I think this is the right time to specify some definitions of cantina. A cantina is not a bar, nor a tavern, nor a pub. Its something else.

Breve historia de las cantinas del Casco Viejo (y sus legendarios poetas)

Publicado May 4, 2018 en Categories Blog Destacadas Cultural Activities

Déjame comenzar hablándote de un poeta, que de las cantinas hablaré luego. Se llamó César Young Núñez y vivió mucho tiempo en el Casco. En estas calles recibió la inspiración y la devolvió en textos de mucho humor, inteligencia y ternura. Murió apenas hace un año, y aunque el poeta ya no vivía en el Casco, retornar a sus calles lo renovaba a nivel vital, porque en su juventud  iba a pescar al embarcadero frente a la Presidencia de la República, y porque en sus calles vivió y escribió, halló amistades y amores, lecturas e infinitas caminatas.  César vivió el Casco y en el Casco. Vivió y también bebió. Las viejas cantinas, típicas del barrio fueron su segundo hogar, además de un tema literario siempre desarrollado con su humor fino y una suave nostalgia que nunca dejó de habitarlo.

Creo que este es un buen momento para precisar algunas definiciones de cantina. Una cantina no es un bar, ni una taberna, ni un pub. Una cantina es otra cosa. La primera definición de cantina en el diccionario de la real academia de la lengua española es puesto público en que se venden bebidas y algunos comestibles. Otro significado de cantina en el diccionario es sótano donde se guarda el vino para el consumo de la casa. Cantina es también pieza de la casa donde se tiene el repuesto del agua para beber. Como te darás cuenta, aquí la palabra clave es beber. Confieso que he bebido se tiutulan las divertidísimas memorias del escritor peruano Alfredo Bryce Echenique; su título en respuesta cómica al más solemne que titulaba las memorias de Pablo Neruda, Confieso que he vivido. Pero beber no es solo beber. En una cantina es confraternizar, compartir, participar de un rito colectivo urbano. Pero también es abandonarte a tus reflexiones o tus recuerdos, sin dejar de estar rodeado de gente, música y vivo bullicio.

Si estás pensando que una cantina es el equivalente exacto a un bar, existen sutiles diferencias entre ambos que deberías tomar en cuenta. Una cantina es un lugar donde la gente se reúne para tomar algo y convivir. Un bar también. Sin embargo, las cantinas suelen ser más bien visitadas por el pueblo, es decir, son lugares populares, donde usualmente se sirven refrescantes cervezas y bebidas tradicionales locales (en las nuestras, las del Casco, destaca el seco y el ron panameños). Por su parte, un bar apuesta más por cierta modernidad y sofisticación. Tocan música que esté más a la moda, mientras en las cantinas siempre abundaron los traganickel con repertorios latinoamericanos clásicos, como Benny Moré, Daniel Santos o Armando Manzanero. Nada muy sofisticado. No. Si en una cantina te ofrecen algo de picar, seguro no pasará de un platito con maní. Si quieres comer algo más consistente, muchas veces hay puestos de comidas criollas esperándote afuera de las cantinas.

Si nos ponemos a repasar la historia, cantinas hay desde casi siempre. Recuerda que existían pulperías desde la época colonial, donde se servían vinos traídos en galeones provenientes del Perú o España. Con los inicios de los trabajos del Canal Francés en el siglo XIX, las cantinas originales hispanas se transformaron en salones o jardines. A inicios del siglo XX, aparecieron los bares, que compartieron el protagonismo urbano con las cantinas tradicionales.

I think this is the right time to specify some definitions of cantina. A cantina is not a bar, nor a tavern, nor a pub. Its something else.Foto: Cortesía de La Estrella de Panamá.

Antes del estallido de la Primera Guerra Mundial (1914-1918) florecieron numerosas cantinas, principalmente en Santa Ana y Avenida Central. Quizás la más memorable y de mayor nivel social fue la cantina del Hotel Central, en la Plaza de la Independencia. Se dice que allí bebieron y vivieron poetas gigantescos como Rubén Darío o Charles Baudelaire, quien habría finalizado sus célebres Flores del Mal en una de las legendarias mesas de esta cantina.

Muy cerca estuvo la Ciudad de Verona, clásica cantina que servía cerveza de barril desde 1909. Más adelante, en los límites entre San Felipe y Santa Ana, aparecieron la Chucuchucu, la Cantina Club Zombie, y en la Calle Carlos A. Méndoza, la Melena, todas ellas visitadas regularmente por músicos ambulantes que les daban sonido y caracter.

Había lugar para todos los niveles sociales y predilecciones personales. Si eras muy pobre podías meterte en la cantina El Cielo, cuyo segundo piso era ocupado por la Federación Sindical de Trabajadores de la República de Panamá. Y si te gustaban las controversias sociales, podías disfrutar de la cantina El Ángel, cuyo dueño italiano y anarquista vivía en perennes conflictos con la jerarquía de la Iglesia Católica.

Luego vendría la Segunda Guerra Mundial (1939-1945), que pasó por el mundo con una estela de fuego y sangre, pero que no dejó cicatrices físicas en Panamá. Pasó la guerra, pero las cantinas aguantaron y no se fueron a ninguna parte, permaneciendo en el Casco y barrios aledaños: El Segundo Frente (cuyo nombre poco tenía que ver con temas bélicos y más bien hacía referencia a los hombres dados a sostener 2 hogares de manera simultánea), Maxim, La Popular, El Mercader, Las Quince Letras, Aurora (que aún existe: ver foto) y La Mayor.

Todavía quedan algunas cantinas en pleno acto de resistencia  contra las modas siempre cambiantes y el inflexible paso del tiempo. En una próxima entrega realizaré una visita a las vigentes cantinas del Casco y te prometo un reporte completo y pleno de sabrosura, aunque me hubiera gustado realizarlo con un poeta inolvidable, acaso uno de los mayores conocedores de las cantinas del Casco, el inolvidable poeta César Young, a quien dedico con afecto estas ligeras palabras.