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Café Coca Cola, el restaurante más antiguo de Panamá

Publicado Noviembre 16, 2018 en Categories Blog Destacadas Cultural Activities

En pleno Casco Viejo, muy cerca del parque de Santa Ana, se encuentra el legendario Café Coca Cola, el restaurante activo más antiguo de la ciudad de Panamá. Figuras legendarias como el Ché Guevara, Evita Perón o Teddy Roosevelt estuvieron entre su clientela.

Dicen que llegar al Casco Viejo panameño y no visitar el Café Coca Cola es como ir a París y dejar de lado la Torre Eiffel. El Café Coca Cola es un ícono de la ciudad y por eso muchos de los visitantes que se hospedan en Las Clementinas nos piden instrucciones para llegar y sugerencias para elegir entre su amplio menú. El Café Coca Cola está cerquísima de Las Clementinas; llegas casi en cuatro pasos. Entrar es sumergirse en un presente activo y bullicioso, que aún guarda signos de otros tiempos. Se inauguró en 1883 y debe su nombre a la famosísima bebida. De hecho es el único café con el homónimo aprobado por la Corporación Coca Cola.

Es un ícono cultural de Panamá y está estratégicamente ubicado donde convergen cinco calles y transita una multitud de personas cada día.

Para aquellos que con frecuencia nos solicitan sugerencias, tenemos que comenzar por el café, oloroso y de sabor profundo. También recomendamos los desayunos. Sobre todos los criollos, siguiendo la tradición panameña de iniciar el día con un desayuno potente, capaz de generar energías de sobra que nos permitan disfrutar las aventuras que nos ofrece el resto del día.

Cafe Coca Cola en 1941, fotografía por by David E. Scherman

El Café Coca Cola, único restaurante en Panamá funcionando desde el siglo XIX, ha sido testigo de como el Casco Viejo pasó de ser el núcleo más relevante y esencial de la ciudad a verse abandonado y en un estado ruinoso, para en el presente volver a ser un lugar pleno de próspera vitalidad. Pero lo que se ha mantenido invariable, pese a los cambios ocurridos a través del tiempo, es su filosofía gastronómica. Comida casera, buenos sabores, generosas porciones y bajos precios.

Las opciones de menú son bastante variadas para desayuno o almuerzo a precios accesibles. Fotografía de uno de los platos en una de nuestras tantas visitas.

Pero el Café Coca-Cola no es solamente un sitio para comer, sino también para observar a todo tipo de personajes peculiares. Desde el tenor de ópera que vive en el barrio y que invita personalmente a los parroquianos del café a asistir a sus escasas presentaciones, pasando por los turistas que miran el lugar con fascinación, hasta los ancianos que fielmente visitan el café desde hace décadas. Dicen que en sus orígenes el Café Coca Cola fue una cafetería y heladería, la primera que se estableció en la República de Panamá.

Dentro de Café Coca Cola se pueden observar varias versiones artísticas del edificio decorando todo el lugar.  

Desde entonces, personajes del barrio y ciudadanos comunes se han mezclado con personajes históricos y emblemáticos como el Ché Guevara y Teddy Roosevelt. Cuentan que en 1953, durante su estancia en Panamá, El Ché Guevara se reunía en el Café Coca Cola con Fidel Castro, tal vez preparando el golpe de estado contra Batista y el inicio de la revolución cubana.

Además se sentaron en sus mesas otros célebres visitantes como los argentinos Evita y Juan Domingo Perón, o el premio Nobel de Literatura Pablo Neruda.

Siempre el Café Coca Cola funcionó como un eje de la cultura y la política, en el que se reunían intelectuales, escritores, profesores, músicos, poetas y bohemios. Por eso, con tantos años de riquísima historia, al Café Coca Cola no le faltan anécdotas divertidas.

Vista actual del edificio.

Cuenta el gran escritor Guillermo Sánchez Borbón en sus Memoria Mínimas que la primera película creada en Panamá nació justamente en el Café Coca Cola. El equipo creativo y los actores del filme eran todos asiduos clientes del café. La película se filmó en el Casco Viejo y recuerda Sánchez Borbón que en el guión original del filme, su protagonista masculino perdonaba con generosidad a una mujer que le había sido infiel. El improvisado actor, asiduo cliente del Coca Cola, se negó a filmar la escena, diciendo: “Si la perdono todos se van a burlar de mí en el Coca Cola. Nadie volverá a respetarme”. Por supuesto, debido a su implacable negativa, se cambió la escena por una nueva que lo dejó más convencido.

Una recomendación final. Cuando vengas a Panamá, si tienes la suerte de coincidir con una pelea de título mundial de boxeo, no dejes de verla en el Café Coca Cola. Es todo un evento bullicioso, en el que convergen expertos de barrio, fanáticos del deporte y personajes peculiares. Tan pintorescos como los personajes de antes. Los que no cambian. Los de siempre.